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El legado del Sleng Teng: 41 años del ritmo que digitalizó el corazón de Jamaica

Redacción:  Eduardo Nolasco 


Historia del ritmo Under Mi Sleng Teng de Wayne Smith y su impacto en la transición al reggae digital desde febrero de 1985. 

Hay fechas que quedan marcadas a fuego en la memoria de los melómanos, y para cualquier amante de la cultura sound system, hoy 23 de febrero es una de las más especiales. Hace poco más de cuatro décadas, Kingston fue testigo de una transición que parecía imposible: el paso del reggae analógico, hecho con instrumentos tradicionales, al vibrante y crudo mundo digital. Todo ocurrió durante un histórico soundclash en 1985, cuando un ritmo generado por un teclado Casio demostró que la innovación no peleaba con la esencia, cambiando para siempre la forma en que el mundo entendía el dancehall. 


El gran protagonista de esta revolución fue Wayne Smith con su icónica canción "Under Mi Sleng Teng". Bajo la producción del legendario Lloyd "King Jammy" James, este tema no solo popularizó un nuevo estilo, sino que democratizó la música en la isla. Aunque la idea comenzó a gestarse a finales de 1984, fue su estallido en los parlantes de Kingston lo que le dio su fama mundial, probando que el ingenio y la tecnología podían crear himnos eternos sin necesidad de grandes orquestas. 


Este hito musical no solo fue una cuestión de técnica, sino de espíritu. El Sleng Teng abrió la puerta a una era de experimentación donde los productores comenzaron a jugar con sintetizadores y cajas de ritmo, dándole al reggae una textura futurista que aún hoy, en 2026, sigue sonando fresca y necesaria. Fue un momento de ruptura orgánica; la tecnología se puso al servicio del mensaje y del baile, permitiendo que la cultura rastafari y el movimiento dancehall encontraran nuevas formas de expresión en un mundo que cambiaba rápidamente. 


Antes de este estallido, la producción musical dependía enteramente de músicos de sesión y grabaciones en vivo, un proceso costoso y a menudo limitado por los recursos de los estudios. La llegada del Sleng Teng fue como un rayo que iluminó un camino nuevo: el de la independencia creativa. Con un simple preset de un teclado portátil, se demostró que el "riddim" podía nacer de la curiosidad y no solo de la técnica académica. Este cambio permitió que una nueva generación de artistas, con menos presupuesto, pero con una visión clara de la calle, tomara los micrófonos para narrar la realidad de los guetos de Kingston con una crudeza sonora que antes era imposible de capturar. 


Hoy, al mirar atrás desde la perspectiva de 2026, entendemos que el Sleng Teng no fue el fin del reggae tradicional, sino su evolución necesaria hacia la modernidad. Su influencia se extendió rápidamente más allá de las fronteras de Jamaica, impactando géneros emergentes en Londres, Nueva York y el resto del Caribe. Los productores descubrieron que podían manipular el sonido, estirarlo y transformarlo, creando una experiencia auditiva que era, al mismo tiempo, hipnótica y física. Este ritmo se convirtió en el esqueleto sobre el cual se construyeron cientos de canciones, demostrando la versatilidad de una composición que, a pesar de su sencillez técnica, poseía una profundidad cultural incalculable. 


Celebrar este aniversario es recordar que las raíces no son estáticas, sino que crecen y se adaptan. El "Sleng Teng" es el recordatorio perfecto de que la música es un organismo vivo que se nutre del pasado para proyectarse al futuro. Al final, ya sea analógico o digital, lo que realmente importa es ese latido constante que nos une a todos frente a una pared de bocinas, recordándonos que, sin importar los años que pasen, el ritmo sigue siendo la herramienta más poderosa para conectar con nuestra humanidad. Es el lenguaje universal que, nacido en un pequeño rincón del Caribe, terminó por digitalizar el pulso del planeta entero. 


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