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Un portavoz del movimiento rastafari: así es el reggae

Redacción: Ana Ruiz  


Sabemos que hablar del reggae es sumergirse en un océano inmenso de información, desde hablar de sus inicios, su influencia en mucha gente, su ritmo tan característico, sus letras, sus ideologías, en fin, un tema inmenso. 


El reggae es más que sólo música, es un movimiento cultural, una filosofía, un lenguaje global de resistencia, unidad y amor que ha estado cambiando el mundo desde finales de la década de 1960. Quizás fue ese ritmo peculiar que te hace vibrar. Quizás fue la voz de Bob Marley diciéndote que todo "saldrá bien". O quizás fue algo más profundo, pero esa sensación de que esta música te dice algo, te sana o te llama a defender algo, es indiscutible.  


Tanto si eres fan de toda la vida o si apenas empiezas a escucharlo, el reggae se convirtió en una fuerza mundial y sigue siendo tan importante hoy en día. Ya que, a lo largo de las décadas, el reggae se ha expandido en subgéneros como el roots reggae, el dub, el lovers rock, el dancehall y el reggae fusión, cada uno de los cuales contribuyó a la riqueza y el alcance global del género.  


El atractivo del reggae no solo reside en su sonido, sino también en su mensaje y atmósfera. Es música que para muchos es un momento para relajarse, reflexionar y elevarse. Sus fans se sienten atraídos por el reggae porque evoca una sensación de paz, unidad y calma, se pronuncia contra la injusticia y la corrupción y ofrece profundidad espiritual a través de su conexión con Rastafari. 


Debes saber, que el reggae no surgió simplemente de un estudio de grabación; nació en las calles de Kingston, grabado en el alma de una Jamaica joven e independiente. Se sentía surgir de callejones polvorientos y rebotar en chozas con techos de zinc, resonar a todo volumen en sistemas de sonido artesanales y resonar en las salas de baile nocturnas. Era crudo, real y arraigado en las luchas y esperanzas de la gente. 


El reggae es inseparable de la compleja historia de Jamaica. Su pasado colonial, su independencia conseguida con esfuerzo en 1962, la pobreza y las luchas de poder que le siguieron. En los barrios superpoblados de Kingston, jóvenes con guitarras y cuadernos se convirtieron en filósofos y profetas, canalizando todo lo que veían y sentían en letras y ritmos. 


En Jamaica, con solo unos altavoces, un generador y una caja de discos grande, podías convertir una calle tranquila en una fiesta de barrio a todo volumen. Esa era la magia de los sistemas de sonido: grupos locales que competían entre sí con bajos, dubs y temas exclusivos. Pero estas no eran solo fiestas, sino plataformas de lanzamiento que dieron a conocer artistas como el gran profeta Bob Marley. 


Y si, no se puede hablar de reggae sin mencionar a Bob Marley, no porque fuera el más famoso, sino porque se convirtió en su rostro, alma y espíritu. Transformó el reggae de un sonido local a una fuerza global de cambio. Y una frase tan real que una vez dijo fue “Mi música perdurará por siempre”, y de verdad no se equivocó.   

 

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