Trojan Records: El sello que unió a la clase obrera británica con el ritmo de Jamaica
- erikacortes22
- hace 2 días
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Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Descubre el impacto de Trojan Records en la cultura Rudeboy y el ska. Un viaje por el sello que llevó la música de Jamaica al mundo y unió generaciones.
La historia de Trojan Records no es solo la cronología de una empresa discográfica exitosa, sino el relato de una colisión cultural que cambió para siempre el ADN de Gran Bretaña. Como bien plantea el preámbulo de "Rudeboy: The Story of Trojan Records", este sello se convirtió en el faro de la música jamaicana y en la brújula emocional de la juventud obrera británica.
La película, dirigida por Nicolas Jack Davies, utiliza una narrativa híbrida que mezcla el rigor del documental con la estética de la recreación cinematográfica para explicar medio siglo de herencia. Desde los primeros fotogramas, nos traslada a Kingston, donde Duke Reid recorría las calles con su imponente camión de sonido, el "Trojan", bautizando sin saberlo a la entidad que globalizaría el ritmo de la isla.
El viaje comienza en la década de los 50, en una Jamaica que pulsaba por su independencia, lograda finalmente en 1962. Es en este contexto de efervescencia donde el Ska y los Sound Systems empezaron a moldear la identidad de los "Rude Boys". Sin embargo, el verdadero fenómeno sociológico ocurrió cuando esa energía cruzó el Atlántico. El documental examina con lupa esa "historia de amor" entre los inmigrantes caribeños y la clase trabajadora blanca del Reino Unido.
En las pistas de baile de finales de los 60, se produjo un milagro de integración: jóvenes británicos adoptaron la estética y los sonidos de sus vecinos afrocaribeños, dando origen a la cultura Skinhead y al legendario "Spirit of 69". Trojan Records, fundado por Lee Gopthal y Chris Blackwell entre 1967 y 1968, fue el catalizador que permitió que esta unión floreciera, especialmente durante su época dorada entre 1969 y 1973.
La cinta es un tesoro visual que rescata archivos de bailes callejeros y dramatiza episodios clave, como la aparición de figuras de la talla de Lee ‘Scratch’ Perry, Toots Hibbert, Ken Boothe y Marcia Griffiths. A través del prisma de Trojan, entendemos que no se trataba solo de vender discos, sino de liderar una revolución cultural en un periodo de intensa inmigración e innovación. Esta influencia se materializó en éxitos icónicos de artistas como Dandy Livingstone o Bob and Marcia, quienes llevaron el Reggae y el Rocksteady a lo más alto de las listas de popularidad, desafiando las barreras raciales de la época.
Tras veinte años de sequía en cuanto a material nuevo, ha resurgido con la división "Trojan Reloaded", apostando por producciones frescas como "Murder" de Reggae Roast. Se ha conmemorado con piezas de coleccionista, destacando una caja especial que incluye vinilos, CDs y libros de arte, consolidando su legado para las nuevas generaciones. Trojan Records sigue siendo ese puente necesario entre el pasado de los Rude Boys y el presente de una cultura musical que, sin su intervención, sería hoy irreconocible.




