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Hopeton Lewis: el hombre que sin quererlo le cambió el ritmo a Jamaica

Redacción: Grecia Rodríguez 


Hopeton Lewis fue el artista jamaicano que en 1966 grabó “Take It Easy”, una canción que se consideró una de las primeras del rocksteady. Fue el cantante jamaicano que, sin proponérselo, cambió la música de toda una generación con un simple cambio de tempo. 

 

Hay canciones que no buscan cambiar nada y aun así lo cambian todo. “Taje It Easy” de Hopeton Lewis es una de ellas, y lo curioso es que no nació de una idea brillante, sino de un problema, un joven cantante de Kingston entró a un estudio en 1966 sin imaginar lo que iba a lograr. Hopeton Lewis tenía 18 años cuando grabó “Take It Easy” junto a Lynn Taitt y The Jets para Federal Records. Lo único que decidieron fue bajar el tempo, y por esa decisión que tomaron ya al último, abrieron oportunidades que nadie se imaginaba. El ska tenía un gran peso, pero lo que Lewis grabó ese día lo tenía todo: melodía, más peso en los graves y emoción en cada frase. 


Esta canción es reconocida como uno de los primeros registros del rocksteady, el género que conectó el ska con el reggae y que definió una era en la música caribeña. Todo esto salió de un joven que cantaba desde los seis años en una iglesia de su barrio y que en pocos años ya formaba grupos juveniles con sus amigos del vecindario. Lo curioso de Lewis es que nunca tuvo que mirar atrás para seguir avanzando en su carrera. “Boom Shaka Lacka” ganó el Festival Song Contest de Jamaica en 1970, “Grooving Out on Life” quedó en la memoria de quienes vivieron en esa época y “Cool Collie” se volvió una referencia histórica por ser de las primeras canciones jamaicanas en hablar sin rodeos sobre lo que pasaba en esa época; y “Live It Up” reflejaba la energía de una época de salir a bailar con alegría en tiempos difíciles. 


Cuando el reggae tomó el control a principios de los 70, muchos artistas de su generación se quedaron en el camino y se dieron por vencidos, pero Lewis nunca se rindió; él siguió grabando e incluso fundó su propio sello discográfico en los 80 y, años después encontró una nueva razón para cantar. No fue un retiro ni marketing, fue una conversación con alguien, que hizo que grabara discos como This Is Gospel y a construir desde Brooklyn, donde estuvo sus últimos años, varias iniciativas para que la música caribeña siga viva en todas las comunidades. 


Murió el 4 de septiembre de 2014 a los 66 años. Y lo que dejó no solo es una discografía, sino es la prueba de que muchas veces los géneros musicales no son inventados por genios ni por productores con gran visión. Los inventa alguien que ese día llegó al estudio, había creatividad y que necesitaba irse un poco más despacio.  


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