Dancehall y Reggaetón: Ryan Castro y Kapo demuestran con "La Villa" que las mezclas arriesgadas son las que mejor suenan
- RootsLand

- hace 1 día
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Redacción: Daniel Noriega
Ryan Castro y Kapo estrenan "La Villa", una audaz fusión de dancehall y reggaetón producida por SOG. Analizamos por qué esta mezcla de géneros, aunque inusual, es la propuesta más fresca y recomendable de la temporada.

En el universo de la música urbana, a menudo caemos en la monotonía de escuchar siempre los mismos ritmos, las mismas bases y las mismas estructuras. Por eso, cuando artistas del calibre de Ryan Castro y Kapo deciden salirse del carril convencional para experimentar, hay que prestar atención. Su nuevo lanzamiento, "La Villa", llega como una bofetada de aire fresco para iniciar el 2026. La propuesta es clara y, para algunos, quizás un poco intimidante sobre el papel: fusionar el ritmo "chill" y sincopado del dancehall con la agresividad de los beats del reggaetón. ¿El resultado? Una mezcla que, aunque pueda parecer extraña de entrada, termina siendo una experiencia auditiva altamente adictiva y totalmente recomendable para los amantes de ambos géneros.
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La magia de "La Villa" radica en su estructura sonora, diseñada por el infalible productor SOG. Lograr que dos géneros con tanta personalidad convivan sin atropellarse no es tarea fácil. Por un lado, tienes el groove jamaiquino del dancehall, que pide calma, sensualidad y movimiento de caderas; por el otro, el dembow del reggaetón que exige energía y descontrol. Lo que hace SOG aquí es encontrar el punto medio perfecto, creando un híbrido que se siente natural. No es un choque de trenes, es una conversación fluida entre dos culturas hermanas.
Al escuchar el track, uno nota inmediatamente que no es el típico "perreo" comercial. Tiene texturas, tiene matices. Ryan Castro, quien siempre ha defendido sus raíces influenciadas por el dancehall, se mueve como pez en el agua en este ritmo híbrido. Kapo, por su parte, le inyecta esa modernidad necesaria para que el tema no suene "old school", sino futurista. La combinación de sus voces sobre esta base instrumental crea una atmósfera que te atrapa: es lo suficientemente suave para escucharla en el coche mientras vas relajado, pero tiene los bajos necesarios para hacer vibrar las ventanas de cualquier discoteca a las 3 de la mañana.
Es comprensible que, para el oído más exigente, esta mezcla pueda generar curiosidad o duda inicial. ¿Es música para bailar pegado o para saltar? La respuesta es: ambas. Esa ambigüedad es precisamente su mayor fortaleza. "La Villa" rompe con la estructura cuadrada del hit radiofónico y ofrece algo más orgánico. En un mercado saturado de copias, apostar por un sonido que desafía la clasificación simple es un riesgo que, en este caso, paga dividendos enormes.
Así que, si eres de los que duda cuando le dicen que van a mezclar agua y aceite, te invitamos a dejar los prejuicios en la puerta y darle play a este tema. "La Villa" es la prueba fehaciente de que en la música urbana no hay reglas escritas en piedra.







