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Activistas reclaman el fin de la parálisis legislativa sobre el cannabis en México

Redacción: Arely Negrete 


La discusión sobre la regulación del cannabis en México ha tomado un nuevo e inesperado impulso, no solo por la presión constante de activistas y defensores de derechos humanos, sino por la inminente llegada de la Copa Mundial de la FIFA 2026. 

Diversas organizaciones civiles han lanzado un llamado urgente al Senado de la República para que se apruebe finalmente una Ley General de Cannabis, subrayando que la parálisis legislativa actual representa un riesgo jurídico y social ante los ojos del mundo. En el marco del pasado 20 de abril, fecha emblemática para la cultura cannábica global, colectivos y expertos entregaron en la Oficialía de Partes del Senado un documento que exige reactivar el debate parlamentario.  


Las organizaciones, entre las que destacan el Instituto RIA y Educannabis, señalan que México vive en una contradicción jurídica insostenible. Mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoció desde 2018 el derecho al libre desarrollo de la personalidad respecto al autoconsumo, el Congreso de la Unión ha postergado sistemáticamente la creación de un marco legal integral. Zara Snapp, directora del Instituto RIA, ha sido enfática en que esta demora no es por falta de información técnica, sino de voluntad política.  


Según Snapp, reactivar la discusión es una respuesta necesaria a una realidad social que ya existe en las calles, en los campos y en los hogares de miles de pacientes que requieren cannabis medicinal. Uno de los argumentos más novedosos en esta nueva ofensiva civil es la logística del Mundial 2026. México recibirá a millones de turistas provenientes de países y estados, especialmente de Estados Unidos y Canadá, donde el cannabis es legal y está estrictamente regulado.  


La falta de reglas claras en el territorio mexicano podría derivar en detenciones arbitrarias, confusión jurídica para los visitantes y un aumento en la corrupción policial. Luis Fernando Campos, CEO de Educannabis, sostiene que el evento deportivo es la ventana perfecta para que México se posicione como un país moderno.  


Una regulación robusta permitiría no solo reducir riesgos para los consumidores, sino también formalizar una industria que hoy opera en la sombra, generando empleos dignos y captación de impuestos que podrían destinarse a salud pública. La propuesta de las organizaciones civiles no se limita al consumo recreativo, ya que enfatiza pilares fundamentales que el Senado debe considerar para una reforma exitosa.  


Entre estos puntos destaca la justicia social para reparar el daño a las comunidades rurales que han sido criminalizadas por el cultivo, así como la garantía de salud pública para asegurar el acceso a tratamientos terapéuticos seguros. También se busca brindar certeza jurídica para eliminar los vacíos legales que hoy obligan a los ciudadanos a recurrir a amparos individuales, potenciar el desarrollo económico del campo mexicano y aplicar políticas de reducción de daños mediante el consumo responsable en lugar de la prohibición punitiva. 


Actualmente, México se encuentra en un limbo donde existen miles de autorizaciones sanitarias y amparos, pero ninguna institución tiene la capacidad de supervisar adecuadamente el mercado. El llamado es claro: el tiempo se agota y el Senado tiene en sus manos la oportunidad de transformar una política de drogas fallida en un modelo de derechos y desarrollo económico antes de que el silbatazo inicial del Mundial ponga a México bajo el escrutinio global. 



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