Así llega el 420 al mundo para debatir, en pleno 2026, sobre su consumo
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Redacción Carlos Villa
Las principales plazas públicas de los países son tomadas por los amantes del cannabis y la marihuana este lunes 20 de abril para conmemorar esta emblemática fecha universal.

No existe a lo largo del mundo un mensaje más universal para todas las sociedades que el momento exacto de las 4:20, un instante en donde el reloj se detiene para unirse en una sola voz en defensa de una planta que aún sigue siendo señalada, criminalizada y sujeta de muchas connotaciones negativas. Pero cada 20 de abril de todos los años, las exigencias se mantienen, las luchas se transforman.
Cada congregación del 420 es distinta según el país y la situación del cannabis en el mismo, mientras que en algunos se destinan recursos especiales para su investigación y divulgación científica, en otros es severamente sentenciada con malos ojos ante la sociedad y también para las legislaciones. Pero en el día de su celebración, vale la pena voltear hacia atrás y recordar de donde viene esta emblemática hora que nos da cita.
Corría el año de 1971 en el norte de California cuando un grupo de amigos que se hacían llamar Los Waldos, se citaron al terminar la escuela para emprender una búsqueda en dirección a uno de los cultivos más grandes de la región del que se contaba existía, y ellos estaban a punto de confirmarlo.
El punto en cuestión se llamaba Point Reyes, a las afueras de San Francisco, y para mantener el secreto del cultivo en una especie de código, aleatoriamente decidieron citarse a una hora exacta tomada al azar, las cuatro de la tarde con veinte minutos (4:20), y a partir de ahí, aquella hora marcada en el reloj sería el código por el cual los afines al cannabis sabrían dónde ubicar puntos seguros o sitios de interés para la comunidad.
Desde aquella anécdota y después de una polémica editorial sobre quienes habían sido los inventores originales luego de que el símbolo 420 se convirtiera en el referente mundial para algo relacionado a la planta, se colocaban estos tres dígitos en señales, pancartas, restaurantes, avenidas o el lugar necesario para que se pudiera ubicar fácilmente por las calles.
Pero el prejuicio y el conservadurismo que permeaba en sociedad y gobiernos estaban tan presentes que, por ejemplo, el punto de referencia que marcaba las 420 millas en una autopista de Colorado decidieron acortarla a 419,99 millas para q ue no tuviera relación con el movimiento.
Ahora, en un mundo de más visibilidad y libertades, los movimientos progresistas aún continúan enfrentándose a la censura, la mirada de indiferencia y el rechazo. Pero, aunque el, 420 lo hayamos visto en calles o películas, la situación respecto al consumo de la marihuana deja entrever la posición ideológica que tiene cada gobierno respecto al tema.




