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Reggae, música y resistencia: una herencia cultural que sigue vigente

Redacción: Regina De Quevedo 

Reggae, música y resistencia

Desde sus comienzos, el reggae se convirtió en un grito de resistencia y fuerza frente a las opresiones coloniales, económicas y sociales. Sus letras denunciaban el racismo, la pobreza, la brutalidad política y las injusticias sistémicas. 


El reggae nació en Jamaica y tiene raíces antiguas, ligadas a la música de los esclavos africanos que llevaron la isla a los europeos. Pero fueron los elementos modernos los que le dieron vida al reggae, marcado por elementos espirituales de la religión rastafari. Estos elementos son la influencia, por un lado, del calipso que llegó desde Trinidad y, por el otro, de la música afroamericana de los Estados Unidos. El término reggae se utilizó por primera vez en 1961 por el grupo Toots & The Maytals en un single titulado “Do the reggae”. 

Desde sus comienzos, el reggae se convirtió en un grito de resistencia y fuerza frente a las opresiones coloniales, económicas y sociales. Sus letras denunciaron el racismo, la pobreza, la brutalidad policial y las injusticias sistémicas. Bob Marley decía que “el reggae es la música más pura” y eso se recuerda cada 1 de julio, cuando se celebra el Día Internacional del Reggae, una fecha instituida en 1994 por la activista y periodista jamaicana Andrea Davis. Su objetivo es visibilizar la herencia cultural y política de este género nacido en las calles de Kingston. 

En 2018 el género fue inscrito en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Más allá de los íconos históricos como Bob Marley o Peter Tosh, el reggae también ha sido territorio de construcción para muchas mujeres que han roto estereotipos. Ellas se han atrevido a levantar la voz en un espacio históricamente masculinizado. Marcia Griffiths, Queen Africa, Etana o Jah 9 han transformado el escenario del roots, el dub o el dancehall con mensajes feministas, espirituales, antirracistas y combativos. 

En México, grupos como Antidoping o Los Rastrillos han desarrollado un estilo que mezcla el dub con líricas sobre el racismo, la violencia o la cultura indígena. En países como Argentina, bandas como Nonpalidece o Los Cafres han mezclado el reggae clásico con problemáticas locales como la desigualdad, la identidad y la memoria histórica. En Colombia, el reggae ha dialogado con el folclore afrocaribeño y las reivindicaciones del pueblo raizal. 

El reggae también se ha enfocado en temas como el racismo sistémico, la emergencia ambiental o los desplazamientos forzados. Su vigencia de mantiene en la posibilidad de sintonizar con los desafíos del presente sin renunciar a su raíz como expresión de lucha, espiritualidad y sentido colectivo.  

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