Más allá del volumen: el verdadero arte de un buen sound system
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Redacción: Alejandra Almazán Vázquez
El eterno debate en los sound systems: ¿sonar más fuerte o sonar mejor? Analizamos la diferencia entre potencia y calidad de sonido en la cultura del reggae y el Dub.

El eterno debate del sonido en los sound systems. El caso es que en esta cultura hay una pregunta que se repite una y otra vez: ¿es mejor sonar más fuerte o sonar mejor? Este debate ha enfrentado dos formas de entender el sonido: la búsqueda de potencia absoluta frente a la obsesión por la calidad.
Aunque hoy parezca una discusión propia del reggae y el dub, este mismo debate fue muy popular en el mundo del car audio durante los años 90 y 2000. Allí se hablaba de dos conceptos muy claros: SPL (Sound Pressure Level) y SQ (Sound Quality). El primero medía simplemente la presión sonora, es decir, cuántos decibelios podía generar un sistema mientras que el segundo buscaba algo muy distinto: fidelidad, equilibrio tonal y una escena sonora coherente.
Traducido al lenguaje de los sound systems, sería algo así: un equipo puede ser capaz de hacer temblar el local, pero eso no significa necesariamente que esté reproduciendo bien la música. Cuando la prioridad es únicamente “sonar fuerte”, lo habitual es que aparezcan distorsiones y frecuencias descontroladas: una situación que rápidamente provoca fatiga auditiva y otros efectos nocivos para la salud

La importancia del equilibrio en un sound system
El reggae y el dub siempre han tenido una relación muy especial con el sonido. Por eso, no se trata solo de volumen, también hay que cuidar otras cuestiones como la claridad, el peso o la profundidad. Un buen sound system nos tiene que permitir escuchar cada instrumento, sentir el bajo sin que se convierta en una masa de ruido y mantener la definición incluso cuando el selector suba el nivel.
El debate entre volumen y calidad probablemente seguirá presente mientras existan los sound systems. En muchas ocasiones, la emoción de sentir el bajo vibrar en el pecho puede llevar a priorizar la potencia, pero los verdaderos amantes del sonido saben que la experiencia musical va mucho más allá de los decibelios. Un sistema bien ajustado no solo llena el espacio de energía, también permite que cada detalle de la música cobre vida. En ese equilibrio entre fuerza y precisión se encuentra la esencia de esta cultura sonora: un sonido capaz de envolver al público, respetar la música y crear una experiencia que no solo se escucha, sino que también se siente porque el verdadero poder del sonido está en su equilibrio.



