Lynn Taitt, el guitarrista trinitense y héroe secreto de la música jamaicana
- RootsLand

- hace 11 horas
- 3 Min. de lectura
Redacción: Astrid Sánchez
La historia de Lynn Taitt, el guitarrista trinitense considerado el héroe secreto de la música jamaicana. Se repasa su llegada a Kingston en 1962, su papel fundamental en la creación del ritmo rocksteady y su enorme legado como líder de The Jets antes de la explosión global del reggae.

Hablar de los ritmos caribeños a nivel mundial es pensar inmediatamente en leyendas consagradas que llevaron el sonido de la isla a todos los rincones del planeta. Sin embargo, la historia de estos géneros esconde figuras monumentales que no recibieron el crédito internacional que merecían. Hoy repasamos la vida de un guitarrista excepcional, considerado por muchos investigadores como el héroe secreto de la música jamaicana, a pesar de no haber nacido en ese país.
Nearlin "Lynn" Taitt, originario de San Fernando, Trinidad y Tobago, fue el arquitecto de una de las transiciones sonoras más importantes del siglo XX. Durante su juventud en su tierra natal, Taitt comenzó tocando los tradicionales tambores metálicos. Esta temprana influencia percusiva fue fundamental para desarrollar un estilo propio que, años más tarde, revolucionaría por completo la forma de ejecutar los arreglos en los estudios de grabación.
El destino lo llevó a la isla vecina en el año 1962. Su talento era tan destacado que el promotor Byron Lee invitó a su agrupación para que se presentara durante las celebraciones oficiales por la independencia. Fascinado por la efervescente escena artística local, la calidez de su gente y la energía emergente, el joven trinitense tomó la radical decisión de no regresar a casa y establecerse definitivamente en la vibrante ciudad de Kingston.
Para mediados de la década de los sesenta, el rápido y agitado compás del ska dominaba los salones de baile. Fue entonces cuando la genialidad de Taitt entró en acción. Al notar que las altas temperaturas hacían difícil moverse tan rápido, el músico sugirió reducir drásticamente el tempo de las canciones. Además, implementó un punteo agudo, imitando el sonido de los tambores de su infancia, dándole mucho más protagonismo a la línea del bajo.
Esta genial innovación rítmica dio origen a lo que hoy conocemos como "rocksteady", el eslabón fundamental que precedió al sonido clásico del reggae. Se le atribuye haber creado la primera línea de bajo de este nuevo género en la canción "Take It Easy" de Hopeton Lewis, grabada en 1966. Este éxito masivo cambió las reglas de la industria y estableció un tono más relajado que permitió a los vocalistas brillar con armonías complejas.
Para consolidar su propuesta, formó la magistral alineación Lynn Taitt and The Jets, convirtiéndose en el conjunto de estudio más solicitado de la época. Trabajaron a un ritmo agotador, realizando hasta cinco sesiones diarias para los productores más exigentes de la industria, como Duke Reid, Coxsone Dodd y Bunny Lee. Su talento está presente en auténticos himnos del periodo firmados por gigantes como Alton Ellis y Derrick Morgan.
Tristemente, el reconocimiento masivo esquivó a este pionero. En 1968, justo cuando las melodías comenzaban a evolucionar hacia la explosión comercial global, decidió emigrar hacia Canadá. Al alejarse del epicentro cultural antes del boom definitivo, su nombre quedó relegado a un segundo plano frente al público general, siendo valorado principalmente por coleccionistas, melómanos y productores de la vieja guardia.
Fallecido en 2010 en la ciudad de Montreal, su inmenso aporte sigue latiendo en cada compás actual. Sin su visión para ralentizar el ska y su inconfundible forma de tocar las seis cuerdas, las canciones que hoy amamos simplemente no existirían. Recordar su legado es un acto de justicia histórica para el hombre que construyó los cimientos sobre los cuales baila el mundo entero.



