La ciencia derriba estigmas: cannabis y sus nuevos usos terapéuticos en el mundo
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Redacción Carlos Villa
El cannabis ha pasado de ser un tema tabú a convertirse en un punto central de debate científico, legislativo y social. Hoy, numerosos países permiten su uso medicinal para tratar padecimientos como dolor crónico, cáncer o esclerosis múltiple, mientras que otros mantienen estrictas restricciones que alimentan mercados ilegales.

En una sociedad inmersa en un mundo globalizado donde gracias a la rapidez de los avances tecnológicos se van derribando estereotipos, prejuicios y creencias míticas que las personas puedan tener respecto al uso, comportamiento o existencia de aquello que les es ajeno, indiferente y desconocido, existe aquello que antes era impensable.
Algo que entre tanto ahora lo es, se trata de la aceptación cada vez más frecuente del cannabis y sus derivados para sus usos lúdicos, medicinales, recreativos, herbolarios o terapéuticos, según sea el caso. Antes solamente se podría concebir la idea de usar algún producto proveniente del cannabis solo por la vía clandestina.
Ahora, gracias al interés de la ciencia y la tecnología por el uso de las plantas cannábicas sobre todo como agentes benéficos de cambio se ha ido avanzando en el descubrimiento de muchas otras cosas buenas que tiene, pero lo más importante, se ha ido llevando la discusión a los parlamentos y a los poderes legislativos de los países de todo el mundo.
Podrán existir numerosos tratados y acuerdos internacionales, así como plenarias organizadas incluso por la ONU, como la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 y la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988. Sin embargo, las legislaciones nacionales tienen la única facultad en sus respectivos países de regular su situación.
Para bien de las personas que más lo necesitan, la mayoría de los países permite que se usen productos cannábicos para que padecimientos como el dolor crónico, esclerosis múltiple o cáncer vayan aleccionando. Sin embargo, hay todavía cerca de cien países que ni siquiera permiten que sea empleada para fines terapéuticos, por lo que abre la puerta a la ilegalidad en un intento de conseguirla.
Se ha detectado incluso que el cáñamo y los productos que contienen CBD (cannabidiol) la sustancia química de la marihuana ha propiciado un mercado ilegal de productos como aceites, que se comercian con frecuencia, y por ello, algunos gobiernos han comenzado a bajar un poco la guardia frente a sus medidas contra el uso recreativo del cannabis.
Sobre el panorama general que presentan las naciones sobre su uso, está por ejemplo el caso de Colombia, país en donde se avala su uso medicinal mas no recreativo, la ley sí se permite tanto cultivar como fabricar productos, así como el usar la semilla con fines psicoactivos (o no) pero siempre y cuando sea con enfoque científico. Aunque necesite prescripción médica, solo venderlas en farmacias autorizadas y prohibido para personas que ya estén diagnosticadas con dependencia a los estupefacientes.
En el caso de Grecia, tampoco está permitido el uso recreativo, pero sí el medicinal, en 2017 se aprobó regularizar el cultivo de cannabis solo con fines medicinales, así como de su comercialización e importación. De igual forma, es el gobierno encargado de otorgar las licencias para su producción, en la que dispone una serie de requisitos como por ejemplo una parcela superior a los 4mil metros cuadrados.
Así es como cada país incluso de un extremo a otro del hemisferio, como es el caso de comparar a Colombia y a Grecia varían ligeramente sus restricciones sobre el uso de la planta y sus productos. Lo sobresaliente es que cada vez se rompen más mitos sobre algo que se creía negativo y termina ayudando a la salud más de lo que algunos otros farmacéuticos fabricados artificialmente.







