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Fyahbwoy: 20 años defendiendo el reggae en España con identidad propia

Redacción: Samuel Giraldo  


Fyahbwoy consolida su legado como referente del reggae y dancehall en España tras dos décadas de trayectoria. Desde sus inicios hasta su más reciente álbum “Iteranimae, Capítulo Siete”, en esta entrevista el artista madrileño reflexiona sobre la evolución del género, la independencia musical, los retos de la industria y la celebración del aniversario de “Ni chance ni Try” con un espectáculo especial en Madrid. 

Fyahbwoy siendo un grande y reconocido artista del reggae y del dancehall en España así que si hablamos de reggae en España sin mencionar a Fyahbwoy es como intentar explicar el fútbol sin balón: simplemente no cuadra. La grabación repasa dos décadas de trayectoria de un artista que ha sabido construir su camino con constancia, carácter y una identidad sonora inconfundible. Desde sus inicios como baterista adolescente hasta convertirse en una de las voces más sólidas del reggae y el dancehall en castellano, su evolución refleja disciplina y pasión auténtica por la música jamaicana. No se trata solo de un cantante, sino de un creador de himnos, especialmente reconocido por estribillos pegajosos que han elevado colaboraciones dentro de la escena urbana española. Su crecimiento artístico tuvo un punto de inflexión claro entre su segundo y tercer álbum, consolidándolo como referente del género. 

 

La conexión de Fyahbwoy con el público se ha fortalecido en escenarios de gran calibre. Festivales como Viña Rock han sido testigos recurrentes de su energía en directo, casi como una tradición bianual que reafirma su vigencia. Por otro lado, el emblemático Rototom Sunsplash le ha permitido compartir vibración con una audiencia internacional profundamente ligada al reggae. En esos espacios se percibe su respeto por el género y su capacidad para adaptarlo al contexto español sin perder esencia. También hay espacio para la crítica: cuestiona ciertos estándares actuales del espectáculo masivo, comparando actuaciones contemporáneas como las de Bad Bunny con el nivel performático que marcó en su día Michael Jackson. Más que nostalgia, su postura defiende la calidad vocal, la entrega real en vivo y el compromiso artístico. 

 

Su más reciente trabajo, “Iteranimae, Capítulo Siete”, es una prueba de madurez personal y musical. El álbum combina introspección, paternidad y experimentación sonora, fusionando salsa con dancehall sin perder el pulso reggae que lo caracteriza. Aquí la prioridad no es la fórmula comercial inmediata, sino la honestidad creativa. El proceso fue intenso: algunas canciones nacieron en un solo día, otras exigieron revisiones minuciosas. Para Fyahbwoy, saber cuándo detenerse es tan importante como saber empezar. La colaboración con productores como Autobeast y músicos que aportan instrumentación real eleva la riqueza del proyecto, demostrando que el trabajo en equipo sigue siendo clave para mantener frescura y profundidad. 

 

La conversación también revela los retos de sostener una carrera independiente en una industria altamente competitiva: coordinar giras, gestionar lanzamientos, producir videoclips en un calendario saturado y, además, mantener inspiración constante. Colaboraciones como la realizada con la rapera venezolana Nina Fres o el reconocimiento al talento singular de Gran Kan evidencian su apertura artística. Incluso hay espacio para el escepticismo frente a narrativas populares y teorías conspirativas, reflejando una mirada crítica hacia la información y los medios. 

 

De cara al futuro, Fyahbwoy prepara un espectáculo especial en Madrid para celebrar el vigésimo aniversario de “Ni chance ni Try”, un hito que promete reunir pasado y presente en un mismo escenario. Completar la mezcla y masterización junto a Autobeast, definir la estrategia de lanzamiento y coordinar actuaciones en vivo forman parte de la hoja de ruta inmediata. Después de veinte años, lejos de acomodarse, el artista demuestra que el reggae no es una etapa pasajera en su vida, sino el latido constante que guía su carrera. Y si algo queda claro tras esta charla, es que todavía hay fuego para rato. 


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