El reggae británico que reinó en los ochenta
- RootsLand

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Redacción: Diego Martínez
El reggae británico de los años ochenta creció desde comunidades multiculturales, influyó en el punk y el pop y creó bandas icónicas como Aswad, Steel Pulse y UB40.

Aunque el reggae nació en Jamaica, alcanzó una nueva dimensión en los años ochenta en Reino Unido, donde un mosaico de culturas comenzó a moldear un estilo propio que conectó con generaciones enteras. En ese contexto, comunidades de inmigrantes caribeños y jóvenes británicos transformaron el género desde su experiencia cotidiana y su realidad social, llevándolo de los clubes locales a las listas de éxitos y a los principales escenarios del país.
Bandas como Aswad fueron pioneras de este movimiento. Fundada por Brinsley Forde, londinense de padres inmigrantes, la agrupación encontró en el reggae una vía para expresar identidad, tensiones sociales y orgullo cultural. Aunque partían del sonido jamaicano, reinterpretaron el ritmo con una mirada urbana británica que hablaba de crecer entre dos mundos y de buscar un lugar propio dentro de una sociedad cambiante.
Al mismo tiempo, Steel Pulse emergió desde Birmingham con una propuesta firme y combativa. Su música combinó reggae con influencias del rock y asumió una postura clara frente al racismo y la desigualdad, lo que les permitió conectar con la escena punk británica. A través de iniciativas como Rock Against Racism, reggae y punk compartieron público y mensaje, ampliando el alcance del movimiento más allá de los espacios tradicionales.
UB40 representó el salto definitivo al mainstream. Con el álbum Labour of Love, lanzado en 1983, el grupo rindió homenaje a clásicos del reggae que habían marcado su formación musical y logró un éxito masivo que confirmó que el género podía conquistar audiencias amplias. El reggae británico dejó de ser visto como algo marginal y pasó a ocupar un lugar estable en la radio, los festivales y los rankings de popularidad.
El auge no estuvo exento de cuestionamientos. Algunos sectores en Jamaica dudaron de la autenticidad del sonido británico, aunque los propios músicos reconocían abiertamente la influencia de figuras como Bob Marley y Jimmy Cliff, adaptando esas raíces a su entorno social y cultural sin perder el respeto por el origen del género.
En paralelo surgió el lovers rock, una vertiente más suave y romántica que también encontró terreno fértil en Reino Unido. Este estilo amplió el público del reggae y lo integró aún más a la cultura juvenil de la época, demostrando que el género podía ser diverso y cercano sin perder su esencia.
Musical Youth fue otro símbolo del momento. A pesar de su juventud, la banda alcanzó fama internacional con Pass The Dutchie, tema que encabezó las listas en Reino Unido y logró gran repercusión en Estados Unidos, consolidando la proyección global del reggae británico.
Más de cuatro décadas después, la huella de aquella escena sigue presente. Lo que ocurrió en los años ochenta no fue solo un fenómeno musical, sino una expresión cultural que unió comunidades redefinió identidades y confirmó que el reggae podía florecer lejos de su lugar de origen sin perder fuerza ni significado.








