El corazón del reggae late fuerte en The Soul of Jamaica
- RootsLand

- hace 10 horas
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Redacción: Hena M. Andrés Cuevas
Un viaje íntimo al corazón del reggae acústico, donde leyendas jamaicanas se reúnen para revivir la esencia más pura del género.

“Inna De Yard: The Soul of Jamaica” es de esos documentales que no solo muestran música: muestran vida. Y lo hacen desde un lugar íntimo, puro, sin maquillaje, donde el reggae respira como lo hacía antes de que las grandes giras, los mega escenarios y los números comerciales dominaran todo. Este proyecto, dirigido por Peter Webber, es básicamente una carta de amor al roots: una conversación sincera entre músicos que vivieron la gloria del pasado y las nuevas generaciones que intentan sostener el espíritu del género en medio de un mundo acelerado.
El documental sigue a varios veteranos del reggae mientras se reúnen en una casa en las colinas de Kingston para grabar un álbum acústico. Pero no se trata solo de sesiones musicales; son encuentros llenos de memorias, luchas personales y una visión compartida sobre lo que significa mantener vivo un sonido que nació como resistencia y que hoy sigue siendo identidad. Voces legendarias como Ken Boothe, Kiddus I, Lloyd Parks y Winston McAnuff aparecen no como figuras intocables, sino como seres humanos que han cargado con la historia del reggae en los hombros.
Una de las cosas más especiales del documental es que rompe con la idea tradicional de los estudios de grabación. Aquí no hay cabinas perfectas ni mezclas llenas de tecnología: hay árboles, viento, una mesa de madera y músicos conectando entre ellos sin filtros. Esa estética natural le da al proyecto un carácter orgánico que resuena con cualquiera que ame el roots, el ska o la cultura jamaicana en su esencia más real.
La cinta también muestra cómo el reggae ha sido refugio para muchos de estos artistas. Algunos hablan del tiempo, de la fama que fue y ya no es, de la presión de mantenerse en un espacio competitivo y de cómo la música sigue siendo su manera de entender el mundo. No es un documental melodramático, pero sí emotivo. Te recuerda que detrás de cada himno que suena en sound systems o festivales, hay personas que pusieron su alma entera en esas letras y ritmos.
“Inna De Yard” funciona como una puerta de entrada para quienes quieren conocer la historia del reggae más allá de lo que ya es popular, y también como un abrazo para quienes llevan años escuchando este sonido. Es una celebración de la comunidad, del trabajo colectivo y del respeto que une a músicos de distintas edades. Y sobre todo, es un recordatorio de que el reggae fue y sigue siendo música espiritual, hecha desde el corazón para el corazón.







