Agricultura y salud, cómo Mendoza abre puertas al cáñamo y al cannabis medicinal
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Redacción: Javier Escárcega
El cultivo de cáñamo y cannabis medicinal comienza a consolidarse como una alternativa productiva con proyección en Mendoza, en un contexto de apertura legal y creciente interés regional por sus aplicaciones industriales y terapéuticas.

En Mendoza, Argentina, el cultivo de cáñamo y cannabis medicinal comienza a consolidarse como una alternativa productiva con proyección económica y social, apoyado por la reciente apertura legal del sector. La actividad todavía incipiente busca posicionarse no solo como una fuente de ingresos agrícolas, sino también como un motor de diversificación productiva que puede abarcar múltiples industrias.
Productores locales explican que, aunque en otros países como Estados Unidos, Europa y China estos cultivos llevan décadas de desarrollo industrial, en Argentina están recién comenzando a implementarse. A nivel global, este mercado mueve miles de millones de dólares, y en Mendoza se observa un interés creciente por adaptarse a esa dinámica.
La planta Cannabis sativa tiene una amplia versatilidad según su uso y cepa, lo que permite su aprovechamiento en sectores tan diversos como el medicinal, alimenticio y textil. La inflorescencia y los cannabinoides extraídos poseen propiedades terapéuticas, mientras que las fibras y semillas del cáñamo se aplican en productos industriales y nutricionales.
En el ámbito medicinal, el enfoque está puesto en cannabinoides como el CBD, no psicoactivo y con aplicaciones terapéuticas comprobadas para ciertas condiciones de salud. Sin embargo, en Mendoza la regulación actual limita la producción domiciliaria con autorizaciones médicas individuales, lo que restringe el acceso, pero ofrece un marco legal seguro para quienes lo requieren.
Las semillas de cáñamo destacan por su alto valor nutricional, consideradas súper alimentos por su contenido de proteína vegetal y ácidos grasos esenciales. Este perfil nutricional abre oportunidades para el desarrollo de productos alimenticios innovadores, desde aceites hasta harinas, que podrían integrarse en cadenas productivas locales y nacionales.
El cultivo en Mendoza también se orienta al desarrollo de semillas adaptadas al clima local. Agricultores importan genética avanzada de otros países para seleccionar variedades que se adapten a las condiciones regionales, potenciando la productividad y la calidad de la materia prima producida en el suelo mendocino.
A pesar del potencial, los productores advierten que aún existen desafíos significativos, como la necesidad de mayor inversión, investigación y educación del mercado y de los consumidores. El desconocimiento generalizado sobre las aplicaciones reales del cáñamo y el cannabis representa un obstáculo que debe superarse para lograr una industria consolidada.







