Skaparapid: música, protesta y celebración en los escenarios
- RootsLand

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Redacción: Grecia Rodriguez
Skaparapid celebra 30 años de historia con un regreso cargado de energía, compromiso social y nuevas canciones. Carmen Cercós reafirma que la banda mantiene intacta su raíz política, conectando con nuevas generaciones y recordando que la música sigue siendo un grito de libertad.

Skaparapid no es solo un nombre dentro del skapunk valenciano: es un símbolo de resistencia. Treinta años después de su nacimiento, la banda vuelve a los escenarios con la misma energía que en los noventa y con la seguridad de que su raíz política y social sigue intacta. Carmen Cercós, vocalista y fundadora, lo resume sin rodeos: “Como grupo, Skaparapid sigue siendo lo que es y no ha cambiado su raíz política y social”.
El regreso no es casual. Tras una larga suspensión marcada por experiencias personales difíciles, Cercós encontró en la música y en sus compañeros el impulso para volver. Durante esos años, el espíritu de Skaparapid nunca se apagó; cada integrante siguió creando proyectos, siempre con letras de denuncia y compromiso. La banda se mantuvo viva en la memoria de quienes la escuchaban y en la participación de quienes la formaban.
Hoy, Skaparapid celebra tres décadas con una gira que ya pasó por México y que seguirá por Chile, Colombia, Argentina y varias ciudades españolas. En Valencia, la Sala Repvblicca será el escenario de un concierto especial, con invitados y un directo que quedará grabado para después. No es solo un recital, sino que es un reencuentro con su público y una reafirmación de que la música puede ser un arma contra la indiferencia.
Lo más llamativo es que, con el tiempo, el discurso de la banda no se ha suavizado. Siguen siendo antifascistas, antimonárquicos, feministas y defensores de la igualdad. En un mundo donde muchas propuestas musicales se deshacen para agradar a todos, Skaparapid insiste en mantener su raíz política como columna vertebral. Y lo hacen con la misma fuerza que hace treinta años, conscientes de que aún queda mucho por denunciar: racismo, machismo, guerras inútiles y desigualdad.
Su sonido también refleja esa diversidad. Aunque la base es el skapunk, se permite jugar con el rock, el swing, el reggae o el blues. Esa mezcla les ha dado identidad propia y respeto en festivales internacionales, incluso entre quienes defendían el ska más exigente. Skaparapid nunca se conformó con repetir fórmulas, sino que prefirió arriesgar y abrirse a influencias.
El reto ahora es llegar a nuevas generaciones. La banda quiere que los jóvenes descubran que la música puede ser más que entretenimiento; puede ser conciencia, denuncia y también celebración. Porque, como dice Cercós, también cantan al amor, y el amor es la mejor forma de resistencia frente a la violencia. Treinta años después, Skaparapid demuestra que hay raíces que no se marchitan. Su regreso es presente y, en tiempos de incertidumbre, su voz vuelve a recordarnos que la música puede ser un grito de libertad.



