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Ni neuronas ni quemones: los astrocitos son los verdaderos culpables de la pérdida de memoria por cannabis en adolescentes

Redacción: Daniel Noriega 


Un estudio del CSIC revela que los astrocitos, y no solo las neuronas, median en la pérdida de memoria por consumo de cannabis en la adolescencia. El THC sobreexcita estas células clave para el aprendizaje.

En el mundo de la cultura cannábica, el debate sobre los efectos de la mariguana siempre está presente. Ahora, la ciencia ha arrojado una luz nueva y sorprendente sobre un tema clásico: la memoria a corto plazo. Un estudio pionero liderado por el Centro de Neurociencias Cajal (CSIC) ha revelado que los problemas de aprendizaje derivados del consumo de cannabis en la adolescencia no son culpa exclusiva de las neuronas, como se pensaba, sino de un grupo de células "secundarias" que han resultado ser las verdaderas protagonistas de esta historia: los astrocitos. 


Para entender el hallazgo, hay que visualizar el cerebro. Durante años, se pensó que los astrocitos (llamados así por su forma de estrella) eran simples células de soporte, el "pegamento" que sostenía a las neuronas. Sin embargo, esta investigación publicada en Nature Communications demuestra que el THC (el componente psicoactivo del cannabis) activa en exceso a estos astrocitos específicamente en el cerebro adolescente. 


¿Por qué es grave en la adolescencia?  

El estudio subraya que el cerebro adolescente es una "zona de construcción" masiva. Durante esta etapa, regiones críticas como el hipocampo (memoria) y el núcleo accumbens (motivación y placer) están aprendiendo a comunicarse. El THC actúa como una interferencia en esta conexión. Al sobreexcitar a los astrocitos, se rompe el "puente" de comunicación entre estas áreas, provocando esos famosos fallos cognitivos y dificultades para aprender cosas nuevas que experimentan muchos usuarios jóvenes. 


Lo más fascinante del experimento, realizado con roedores, es que los científicos lograron "hackear" este proceso. Al utilizar una técnica llamada AstroLight para reducir la actividad de estos astrocitos específicos, los ratones no desarrollaron problemas de memoria a pesar de estar expuestos al THC. E incluso más esperanzador: al manipular estas células después del consumo, lograron revertir el deterioro en el aprendizaje. 


Aunque estos resultados son en ratones y no se pueden traducir directamente a humanos todavía, el mensaje para la comunidad de Rootsland es claro: la adolescencia es una ventana de vulnerabilidad única. El cerebro joven es mucho más sensible a los cannabinoides de lo que creíamos, y ahora sabemos exactamente qué células son las que pagan la factura. La buena noticia es que la ciencia ya tiene un mapa para, en el futuro, quizás desarrollar terapias que protejan nuestra memoria sin satanizar el cannabis.  


Por ahora, la recomendación sigue siendo la de siempre: informarse, respetar la planta y, sobre todo, respetar los tiempos de tu propio cuerpo. 

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