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La poderosa herramienta en la que puede convertirse el cannabis para curar padecimientos

Redacción Carlos Villa 


Después de algunos experimentos en animales, la Universidad Hebrea de Jerusalén en Israel ha demostrado que la combinación de psicoactivos presentes en el cannabis podrían curar de forma más rápida el hígado graso. 

A pesar de los muchos rumores que surgen en torno a el cannabis que son casi siempre alimentados por la desinformación, el prejuicio, el sesgo o el rechazo a lo diferente, si bien el uso de alguna sustancia cannábica o que traiga consigo algún narcótico solo está regulada para ciertos fines específicos.  


Mucho se puede debatir acerca de lo que sucedería si las drogas como tal fueran legalizadas, quizá el fin de la principal actividad económica del crimen organizado entre otros fines de seguridad. Pero la realidad es que, para la salud, el acceso controlado, pero permitido de cannabis para todos, podría traernos la solución a muchos males.  


Después de probar severos e invasivos procedimientos quirúrgicos, cantidad innumerable de fármacos y demasiados tratamientos relacionados a la ciencia, se puede inferir en que quizá la solución a ciertos padecimientos del cuerpo humano no se encuentre en un medicamente producido por una farmacéutica, sino en la naturaleza en sí. 


Es por eso que la Universidad de Jerusalén tras varias pruebas y análisis llegaron a la conclusión de cómo sustancias psicoactivas del cannabis como el cannabidiol CBD y el cannabigerol CBG al momento en el que se fusionan, resultan poderosos aliados entre muchos otros beneficios en el combate al hígado graso. 

  

El estudio publicado en el Diario Británico de Farmacología liderado por la comunidad académica de la Universidad Hebrea de Jerusalén explicó que la forma en como estos dos psicoactivos logran atacar a uno de los padecimientos más frecuentes a nivel mundial como el hígado graso es mediante un proceso de remodelación en todos los sistemas metabólicos del órgano, es decir, la forma en cómo interactúa con los nutrientes de los que provee al cuerpo humano.  


Los resultados que mostraron el experimento realizado en animales arrojaron que el CBG contribuyó principalmente a disminuir las proporciones de grasa corporal en el cuerpo, así como la mejora en la recepción de la insulina y la reducción del colesterol, mientras que el CBD lo hizo en menor medida. 


Pero ambos psicoactivos fusionados redujeron considerablemente la presencia y los niveles de glucosa en la sangre, potenciador que no hubiera sido tan eficaz sin la participación de ambos hacia una de las muchas afectaciones que este padecimiento genera. 


Las conclusiones a las que llegaron el equipo comandado por el profesor Joseph Tam afirmaron una serie de efectos benéficos en el cuerpo que se desconocían por completo, como la restauración de enzimas hepáticos como la fosfocreatina y las catepsinas que aceleran un proceso metabólico regular, procedimiento que se ve obstaculizado por los efectos nocivos del hígado graso. 


Cabe señalar que, a pesar de las buenas contribuciones que los psicoactivos generen en algunos padecimientos que parecerían ya no tener cura, estos estudios aún se encuentran en una fase experimental, donde se encuentran en plena supervisión y una fase de ensayo a base de pruebas y errores, pero de ser eficaces en todos los organismos y una buena regulación gubernamental, será una poderosa herramienta para mejorar calidad de vida.  

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