La operadora


¡Qué hay de nuevo… Viejo! Por Araceli Mendoza Contaré la historia de Lourdes, una mujer de la ciudad de México, en aquellos años en que aún era Distrito Federal. Su marido se comportaba muy extraño y ella, de verdad, no sabía qué le pasaba, hasta que un día, desesperada por sacar adelante a sus hijas, fue en busca de trabajo. Regresó a su casa antes de tiempo, sin encontrar trabajo. Su esposo había sacado sus cosas y no regresó. Ella le pidió el divorcio y acudió al DIF para hacer los trámites necesarios e iniciar una nueva vida con sus hijos. Por supuesto, no se quedó con los brazos cruzados, ya que los hijos tienen hambre, sed y necesitan un techo dónde estar. Lourdes se puso las pilas y sacó la fuerza necesaria para poner un puesto de quesadillas cerca de su casa. Ella no había terminado la secundaria y realmente poco sabía hacer, pero se le daban las manualidades y el tejido. Una amiga le dijo que había solicitado trabajo como policía y la invitó. Ahí le preguntaron qué sabía hacer. Contestó: nada, señor. Una cualidad que tenía era que hablaba mucho. La persona que le hizo la entrevista vio su facilidad de palabra y la coloco como radio-operadora. Pero Lourdes no se quedó así. Un jefe solicitó a una persona que supiera hacer manicure. Escuchó y dijo “yo sé”… Luegp inició una tanda para juegos de baño y tejía todo el día, como araña. Los hijos seguían creciendo y había que llevar más dinero. Hizo chiles curados o en vinagre y los vendía envasados en frascos de café reciclados. Sus hijas estudiando y ella apostando para que fueran personas con una carrera para poder defenderse en la vida. Su hija mayor estudió cultura de belleza, pero necesitaba personas para practicar el permanente, el corte o el tinte de pelo. Lourdes le dijo que pusiera una cartulina y seguro alguna vecina se interesaría. Hoy es una persona de maquillaje profesional, para teatro y cine. La otra hija tiene una licenciatura en nutrición. Pudieron sacar una casita con FOVISSSTE y la pagaron poco a poco con el trabajo de su mamá. ¡Caray! Toda una vida de lucha de Lourdes, quien no sé si es de clase media alta. Estoy confundida porque, por haber alcanzado un nivel económico con casa y coche ¿en qué nicho puedo colocar esta historia de trabajo, de lucha, de superación? Desde luego, sé que el presidente Andrés Manuel López Obrador ya las desheredo por ambiciosas, aspiracionistas, perversas y trepadoras. Se fueron encaramando y hoy ya no son las de las quesadillas de la esquina. Lourdes no tenía por qué llegar hasta dónde está ahora, con sus hijas, porque viajan a Huatulco o a Acapulco ¿Cómo? Mejor que los padres de familia ya no apuesten porque sus hijos quieran aprender inglés o francés, hacer una maestría o un doctorado… Mejor no, el presidente ha satanizado el progreso. No me quiero imaginar a todas las personas que se dedican a la superación personal; han de estar escondidas para no ser blanco del presidente. Miguel Ángel Cornejo estaría sin salir; Álvaro Merino, experto en liderazgo y desarrollo, no me imagino cual sería su opinión a todo lo que ha dicho el presidente de México. Lector, sigue tus ideas para alcanzar tus metas; no te detengas, no te sientas un traidor por no votar por Morena; sigue tu licenciatura, maestría o doctorado y logra lo que anhelas; tampoco te clasifiques en clase media alta, media media, media baja… Cada ser humano tiene un equipo extraordinario de habilidades y virtudes. ¡Al carajo, con los comentarios que buscan enfrentarnos!