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Justicia de Kenia rechaza el uso libre de cannabis para fines religiosos

Redacción: Regina Melo


El Tribunal Superior de Kenia rechazó la solicitud presentada por la Sociedad Rastafari de Kenia para permitir el uso del cannabis con fines religiosos, al considerar que no existen pruebas suficientes para demostrar que esta sustancia sea un elemento esencial de la fe rastafari. Con esta decisión, el consumo, cultivo y posesión de cannabis continuarán siendo ilegales en el país, incluso cuando sea utilizado durante ceremonias religiosas.


La demanda fue presentada en 2021 por integrantes de la comunidad rastafari, quienes solicitaron una exención a la Ley de Control de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas. Su objetivo era obtener autorización para utilizar cannabis como parte de sus rituales espirituales y ceremonias privadas, argumentando que la prohibición vulneraba derechos fundamentales como la libertad religiosa, la privacidad, la dignidad, la igualdad y la libertad de asociación.


Sin embargo, el juez Bahati Mwamuye, encargado del caso, concluyó que los demandantes no lograron demostrar que el consumo de cannabis sea una práctica indispensable dentro de la religión rastafari. Durante el proceso judicial, algunos de los propios testigos reconocieron que existen creyentes rastafaris que no consumen cannabis, lo que, según el tribunal, demuestra que se trata de una práctica opcional y no de una obligación religiosa.


En su resolución, el juez también señaló que los solicitantes no siguieron todos los mecanismos legales disponibles para solicitar una excepción antes de acudir a los tribunales, por lo que consideró que no existían fundamentos suficientes para conceder la autorización solicitada.


La sentencia establece que la legislación sobre estupefacientes se aplica por igual a toda la población y no está dirigida contra ninguna religión en particular. De acuerdo con el tribunal, el propósito principal de la ley es proteger la salud y la seguridad pública, por lo que cualquier afectación indirecta a las prácticas religiosas se encuentra justificada dentro del marco constitucional.


Para respaldar esta postura, el tribunal tomó en cuenta la información presentada por la Autoridad Nacional para la Campaña contra el Abuso de Alcohol y Drogas (NACADA), organismo que expuso los riesgos para la salud asociados al consumo de cannabis. Con base en estas pruebas, el juez concluyó que las restricciones actuales son compatibles con el artículo 24 de la Constitución de Kenia, que permite limitar ciertos derechos cuando existe un interés público superior.


A pesar de rechazar la demanda, Bahati Mwamuye reconoció que la percepción sobre el cannabis ha cambiado en los últimos años y afirmó que su consumo se ha vuelto cada vez más común en el país. Por ello, consideró que el tema merece un debate nacional más amplio sobre las políticas relacionadas con esta sustancia.


No obstante, aclaró que sus comentarios no representan un respaldo a la legalización del cannabis, sino una invitación a que la sociedad y las autoridades analicen si las estrategias actuales siguen siendo las más adecuadas para atender este tema desde una perspectiva de salud pública, derechos individuales y políticas de control de drogas.

 
 
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