Jeremy Harding y el arte del sampleo como puente entre el roots clásico
- RootsLand

- hace 6 días
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Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Jeremy Harding y Beenie Man 2026: Historia del extracto de roots reggae que se convirtió en himno de dancehall y cultura del Sound System.

La histórica creación de "Who Am I (Sim Simma)", el himno global interpretado por Beenie Man, encuentra sus raíces en una genial e ingeniosa combinación de la energía del dancehall jamaiquino y la sofisticación del hip-hop neoyorquino. Detrás de esta obra maestra se encuentra el productor Jeremy Harding, quien en una entrevista detalló el proceso poco convencional que dio vida al legendario "Playground riddim", la pista musical sobre la cual se construyó el masivo éxito.
A finales de la década de 1990, la norma en la producción de dancehall consistía en estructurar las baterías y posteriormente recurrir a un tecladista para añadir las melodías. Sintiéndose profundamente insatisfecho con los resultados monótonos que dictaba la tradición, Harding optó por romper los esquemas preestablecidos y regresar a las técnicas que había asimilado de la cultura urbana estadounidense, inclinándose hacia la experimentación y el sampleo.
El núcleo del revolucionario ritmo se consolidó al tomar una sola nota de una canción de la prestigiosa agrupación de hip-hop The Roots. Utilizando los métodos de producción característicos del rap, Harding distribuyó dicha muestra a lo largo de su teclado, alterando los tonos para manipularla libremente como si fuera un instrumento musical inédito, complementándola con potentes texturas de bajo y cajas rítmicas. A diferencia de las producciones informales de la época, Harding se aseguró de documentar y registrar legalmente la muestra utilizada, otorgando los créditos de publicación correspondientes a los integrantes de The Roots.
Esta transparente decisión formalizó un lazo musical histórico entre dos géneros hermanos y generó un ambiente de mutuo respeto profesional, al punto de que los artistas norteamericanos enviaron mensajes de felicitación y agradecimiento al productor por haber transformado un fragmento de sus discos en un fenómeno radial masivo. Sin embargo, el ritmo por sí solo no habría alcanzado la inmortalidad sin el carisma inigualable de Beenie Man. Tras escuchar el ritmo en la radio, el cantante irrumpió de madrugada en el estudio casero de Harding decidido a grabar, logrando plasmar sus versos en una sola e impecable toma.
La fusión de melodías sumamente pegajosas, un juego de palabras audaz y la enorme personalidad del vocalista dieron como resultado una canción atemporal que rápidamente escaló las listas de popularidad globales, como el Billboard Hot 100, y que consolidó al artista como el indiscutible rey del género. Al reflexionar sobre la permanencia de esta pista frente a las tendencias actuales de internet, Harding concluye con firmeza que la buena música es simplemente innegable y que el público siempre sabrá reconocerla.




