top of page

Festival Caminante: Resiliencia y música bajo la lluvia en Teotihuacán



La quinta edición del Festival Caminante se llevó a cabo este fin de semana bajo el imponente escenario de la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, desafiando las inclemencias del tiempo. A pesar de la lluvia persistente, 20 mil almas audaces se dieron cita para sumergirse en una experiencia musical sin igual. 


Un despliegue impresionante de resiliencia se evidenció cuando la lluvia finalmente cedió ante el llamado hedonista. 


La jornada estuvo marcada por la resiliencia de los asistentes y la organización del festival. La lluvia, que azotó durante la noche, madrugada y mañana del evento, amenazó con empañar la celebración. Sin embargo, el espíritu festivo prevaleció y una vez que la lluvia cedió, el festival cobró vida. 


El inicio del festival se retrasó debido a la meticulosa preparación de los escenarios y el aplanado del terreno con material especial para evitar un lodazal. Los filtros de seguridad operaron con eficiencia, pero la cantidad de participantes prolongó los tiempos de acceso hasta una hora en las primeras fases. 


Dentro del festival, la situación adversa que dejó a su paso la lluvia apenas se sintió entre la multitud, que se entregó por completo a la magia de la música y la atmósfera vibrante. La destreza logística se hizo evidente al minimizar los efectos del clima adverso. Aunque el lodo amenazaba, los asistentes apenas lo sintieron, y una vez que la música inundó el aire, la lluvia quedó en segundo plano. La única crítica, si acaso, recae en la escasez de barras de bebidas y servicios sanitarios, generando filas que, aunque soportables, podrían haberse mejorado para el disfrute pleno del público. 


Los momentos álgidos resonaron en cada rincón del festival, con actuaciones impactantes de DLD, Enjambre y Odisseo, que desataron una marea de emociones entre los asistentes. El "Payaso de rodeo" masivo, cortesía de Caballo Dorado, y los sonidos urbanos de Aleman y Carles Ans contribuyeron a la diversidad y riqueza musical del evento. 


El escenario gemelo también fue testigo de actuaciones memorables, desde el inicio con Proof, Michelle Maciel, Nunca Jamás, hasta la energía desbordante de Los de Abajo y el Gran Silencio. La ausencia de Brujería se notó, pero artistas como Fides, NBR, Cuauh, entre otros, llenaron el vacío con un sonido impecable y vibrante. 


Las carpas de arte, los encuentros de lucha libre y una variedad de amenidades aseguraron que la diversión no conociera descanso. La explanada especial se convirtió en un punto de encuentro ineludible gracias al poderoso desempeño de Los Gestos de la Doña, Criatura, Kotardo y, por supuesto, Salón Victoria, que deslumbró a pesar de competir con las cabezas de cartel en el escenario gemelo. 


El Festival Caminante demostró una habilidad excepcional para superar desafíos. Esta edición destacó por su capacidad para adaptarse a las exigencias climáticas y a los cambios de elenco de última hora. Quienes asistieron, indudablemente, se retiraron satisfechos de una jornada que dejó una huella imborrable en todos los presentes. El Festival Caminante, en su lucha contra la adversidad, se erige como un evento que se convirtió en un testimonio palpable de la resiliencia y el triunfo ante la incertidumbre. 

Comments


bottom of page