El uso de cannabis para dormir no es inofensivo: una solución que puede convertirse en dependencia
- RootsLand

- hace 17 horas
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El uso de cannabis como ayuda para dormir puede generar una sensación de alivio temporal, pero especialistas advierten que podría afectar el sueño a largo plazo y contribuir a ciclos de dependencia.

Para millones de personas, el cannabis se ha convertido en una solución cada vez más común para combatir el insomnio, sin embargo, lo que en apariencia funciona como una respuesta rápida para conciliar el sueño podría estar ocultando un problema más complejo: el deterioro progresivo de la calidad del descanso y la posible generación de dependencia.
Casos como el de una adolescente que recurre a una gomita de cannabis para poder dormir antes de ir a clases o el de un veterano con trastorno de estrés postraumático que lo utiliza para enfrentar pesadillas recurrentes ilustran una realidad que va en aumento, en ambos escenarios, el cannabis parece ofrecer un alivio inmediato, pero no necesariamente una solución a largo plazo.
De acuerdo con especialistas en neurología del sueño, el consumo de tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo del cannabis interactúa con el sistema endocannabinoide, que regula funciones clave como el sueño, el estado de ánimo y la memoria. Esta intervención puede alterar procesos cerebrales especialmente sensibles en etapas como la adolescencia, cuando el cerebro aún se encuentra en desarrollo.
Diversos estudios han señalado que el uso frecuente de cannabis en jóvenes se asocia con cambios en la estructura cerebral, particularmente en regiones relacionadas con la toma de decisiones y el control de impulsos. A esto se suma que el sueño en la adolescencia ya atraviesa transformaciones naturales en su ritmo circadiano, lo que puede hacer más vulnerable este grupo a intervenciones externas como el consumo de sustancias.
Aunque algunas investigaciones indican que el cannabis puede reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño, también advierten que este efecto tiende a disminuir con el uso continuo. Con el tiempo, las personas pueden requerir dosis mayores para obtener el mismo resultado, mientras que la calidad del sueño no necesariamente mejora.
El problema central, de acuerdo con expertos, es que dormir más rápido no equivale a dormir mejor. El sueño está compuesto por fases esenciales, entre ellas la fase REM, clave para la regulación emocional, el aprendizaje y la recuperación cerebral. El consumo de cannabis puede alterar este ciclo, afectando procesos fundamentales del descanso.
Además, diversos estudios han observado que el uso habitual de cannabis no garantiza una mejora en la duración ni en la calidad del sueño. En algunos casos, incluso se ha documentado mayor fragmentación del descanso y despertares frecuentes durante la noche, otro aspecto relevante es el riesgo de dependencia.
Su uso continuo puede generar tolerancia y llevar a un ciclo en el que la persona consume cannabis no solo para dormir, sino para evitar los efectos del insomnio que aparecen cuando intenta dejarlo, en ese punto, el problema original del sueño permanece sin tratar, especialistas también advierten que la abstinencia puede generar síntomas como insomnio, ansiedad, irritabilidad y pesadillas, lo que complica aún más el proceso de suspensión del consumo y favorece las recaídas.
En el caso de veteranos y personas con trastorno de estrés postraumático, el uso de cannabis para dormir se ha convertido en una práctica frecuente debido a las dificultades de acceso a tratamientos especializados. Sin embargo, los datos disponibles sugieren que el consumo prolongado puede asociarse con mayores dificultades emocionales y peor respuesta a tratamientos clínicos basados en evidencia.
Frente a este panorama, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) se presenta como una de las alternativas más efectivas para tratar el problema desde su origen. No obstante, el acceso limitado a este tipo de tratamientos deja a muchos pacientes dependiendo de soluciones temporales como el cannabis.
El sueño es una función esencial para la salud física y mental. Por ello, especialistas advierten que es necesario ampliar la información disponible sobre los efectos del cannabis en el descanso y garantizar acceso a tratamientos adecuados, especialmente para los grupos más vulnerables, más que una solución definitiva, el uso de cannabis para dormir podría estar funcionando como un alivio temporal que, con el tiempo, termina complicando el problema que intenta resolver.




