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El espejismo del cannabis: La ciencia no avala su eficacia contra el dolor crónico en pacientes con diabetes

Redacción:  Amairany Ramírez  


Una revisión de 21 ensayos con más de 2,100 pacientes concluye que el cannabis no supera al placebo contra el dolor neuropático; el CBD no es analgésico y el THC provoca efectos secundarios. 

Hay personas que sufren diabetes o han padecido un herpes zóster que conviven con un dolor crónico incapacitante derivado de un mal funcionamiento de sus nervios. Esta condición, conocida técnicamente como dolor neuropático, representa un desafío mayúsculo para la medicina moderna, ya que los fármacos convencionales suelen ser insuficientes para brindar alivio. Ante este vacío terapéutico, el uso medicinal de la planta de cannabis ha ganado un terreno considerable en los medios de comunicación y en el mercado global. Sin embargo, una reciente y exhaustiva investigación pone en duda que esta alternativa sea la solución definitiva que muchos esperan. 


Un equipo de científicos, liderado por la doctora Winfried Häuser de la Universidad Técnica de Múnich, realizó una revisión sistemática de 21 ensayos clínicos que involucraron a más de 2,100 adultos. Analizó diversos formatos de administración, desde hierba fumada hasta aerosoles bucales, pastillas y cremas. La conclusión principal es tajante: no hay evidencia de calidad alta o moderada que demuestre que estos productos reduzcan el dolor de manera más efectiva que un simple placebo. 


Uno de los puntos más críticos señalados por los expertos es la confusión entre las moléculas de la planta. El cannabidiol (CBD), que se comercializa masivamente por no tener efectos psicotrópicos, presenta una limitación biológica fundamental: no logra cruzar la barrera hematoencefálica. Al no llegar a los nervios centrales, carece de propiedades analgésicas reales para este tipo de padecimiento. Por otro lado, los productos con tetrahidrocannabinol (THC), el componente psicoactivo, tampoco mostraron una mejoría global significativa en los pacientes, aunque sí se asociaron con efectos secundarios como mareos y somnolencia. 


El estudio también arroja luz sobre el abismo que existe entre las "historias de éxito" individuales que inundan las redes sociales y la incertidumbre de la evidencia científica. Ancor Serrano, especialista en tratamiento del dolor, advierte que el mercado mundial del cannabis, valorado en más de 40,000 millones de dólares, puede estar impulsando estudios de baja calidad o campañas publicitarias que confunden a los pacientes. De hecho, la mayoría de los ensayos revisados fueron demasiado cortos; solo cuatro duraron las 12 semanas que recomienda la Agencia Europea de Medicamentos para considerar que un efecto no es meramente transitorio. 


Aunque algunas guías clínicas permiten el cannabis como una opción de último recurso cuando todo lo demás ha fallado, la comunidad científica internacional sigue siendo cautelosa. Los investigadores insisten en que, antes de recomendar estos fármacos de forma generalizada, es imperativo realizar estudios a mayor escala y con estándares de calidad más rigurosos. Por ahora, para los millones de personas que buscan aliviar su sufrimiento, la promesa del cannabis medicinal parece ser más un deseo que una realidad científica comprobada. 

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