google.com, pub-2505080260247083, DIRECT, f08c47fec0942fa0
top of page

Del ghetto la cima global: la historia del soundsystem y su impacto en la música moderna

Redacción: Michelle Velázquez Belmont 

Del ghetto la cima global: la historia del soundsystem y su impacto en la música moderna
Del ghetto la cima global: la historia del soundsystem y su impacto en la música moderna

Desde los cimientos puestos por Sir Coxsone hasta la revolución neoyorquina de DJ Kool Herc, el fenómeno del soundsystem ha operado como el sistema nervioso central de la música contemporánea. Para comprender su magnitud, es necesario viajar a la década de los cincuenta en Kingston, Jamaica. Mucho antes de que el reggae o el dancehall se convirtieran en emblemas globales, la isla vibraba con enormes torres de altavoces instaladas en plena calle. 

En aquel entonces, la prioridad era amplificar el R&B estadounidense, y figuras legendarias como Duke Reid y el propio Coxsone se erigieron como monarcas de la comunidad. Su autoridad no era gratuita; se forjaba en los soundclashes, enfrentamientos sonoros donde la potencia y la exclusividad decidían quién mantenía el respeto del barrio. 

 

 

Esta naturaleza competitiva es intrínseca al espíritu jamaicano. Como bien señala el artista Luciano, el deseo de superar al rival es el motor que impulsa una creatividad desbordante y un nivel técnico de excelencia. Durante los años sesenta y setenta, la figura del selector y del DJ adquirió un protagonismo equivalente al de los propios músicos.  

La labor consistía en elegir piezas únicas entre el vasto material de productores visionarios como King Tubby, Lee 'Scratch' Perry o Joe Gibbs. Tubby, en particular, transformó la escena al introducir el dub y los tracks exclusivos conocidos como "specials", piezas diseñadas específicamente para sonar con una fuerza demoledora en sistemas particulares. 

La evolución no se detuvo y alcanzó un punto de inflexión con el nacimiento del dancehall. Artistas de la talla de Yellowman, Tenor Saw y Burro Banton integraron voces en directo y maestros de ceremonias que redefinieron el espectáculo. Fue en esta era cuando el dubplate se convirtió en el arma definitiva: grabaciones únicas en acetato utilizadas para aniquilar al oponente en las batallas de sonido. 

Colectivos como Bass Odyssey y Killamanjaro perfeccionaron este arte, llevando la rivalidad a niveles de ingeniería asombrosos. Cada equipo fabricaba sus propios amplificadores y bafles, levantando murallas de sonido que superaban los tres metros de altura, una tarea que exigía una coordinación técnica impecable entre técnicos, MCs y selectores.Este modelo cultural cruzó el océano de la mano de la migración. En el Reino Unido, las reuniones clandestinas en sótanos, conocidas como fiestas de blues, dieron pie a la formación de sistemas icónicos como Jah Shaka y Saxon Studio International.  

La influencia fue recíproca; el estilo desarrollado en Londres impactó de vuelta en los artistas de la isla, consolidando al Carnaval de Notting Hill como el epicentro europeo de esta tradición. Mientras tanto, en Estados Unidos, la semilla jamaicana germinaba en el Bronx. Clive Campbell, bajo el nombre de DJ Kool Herc, aplicó sus recuerdos de las fiestas de Kingston para crear el break y establecer las bases del hip-hop.  

Al montar su Herculords soundsystem, Herc no solo alteró el curso de la música en Nueva York, sino que inspiró a pioneros como Grandmaster Flash, demostrando que la cultura nacida en las calles de Jamaica posee un alcance universal que sigue transformando cada género que toca. 


 
 
bottom of page