Ciudad Oculta Reggae Festival: entre la memoria de Malvinas y la defensa de los glaciares
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Redacción: Michelle Velázquez Belmont
Crónica del Ciudad Oculta Reggae Festival 2026. Homenaje a los excombatientes de Malvinas, lucha contra la censura y defensa de la Ley de Culturas.

El pasado 2 de abril, las calles de Ciudad Oculta se convirtieron en el epicentro de una manifestación cultural y política de gran calado. Bajo los acordes del género jamaiquino, el Ciudad Oculta Reggae Festival conmemoró el 44 aniversario del conflicto de las Malvinas, transformando el tradicional homenaje a los veteranos y caídos en un espacio de resistencia activa.
La jornada, lejos de ser un acto protocolario, reunió a la comunidad y a diversos exponentes musicales como Raza Mística, Jamaica No Problem, Por Algo Por El Estilo y Jungla de Cemento, quienes utilizaron el escenario para entrelazar la memoria histórica con las urgencias sociales del presente.
La esencia del encuentro radicó en la vigencia del reclamo soberano. Para los asistentes y artistas, la consigna que exige la retirada británica del archipiélago no es un eco del pasado, sino una demanda actual del pueblo trabajador que rechaza las lógicas imperialistas.
Sin embargo, esta edición del festival expandió sus fronteras de lucha al integrar la protección de los recursos naturales como un pilar fundamental de la soberanía nacional. En particular, se alzó una voz colectiva contra los intentos de modificar la Ley de Glaciares, una normativa que diversos sectores sociales defienden como una barrera indispensable frente al avance de intereses corporativos sobre reservas estratégicas.
Los músicos participantes no se limitaron a la interpretación sonora; asumieron un rol de comunicadores sociales al visibilizar la importancia de los glaciares como fuentes vitales de agua dulce. En un mundo que enfrenta una crisis hídrica sin precedentes, recordaron que estos ecosistemas sostienen la vida de millones de personas y que su entrega al extractivismo representa una amenaza directa al bienestar común.
La postura fue clara: el arte y la cultura deben involucrarse en la organización popular para salvaguardar los derechos ya conquistados y frenar a los grupos económicos que buscan lucrar mediante la degradación ambiental.
Este espíritu de resistencia se extendió también al plano internacional. Entre el humo y las banderas, se hicieron presentes mensajes de solidaridad con el pueblo palestino, estableciendo un puente simbólico entre la ocupación de las Malvinas y otras disputas territoriales globales.
Esta visión internacionalista permitió a los presentes entender que la defensa de la autodeterminación y de los bienes comunes es una sola batalla que atraviesa distintas geografías. El festival concluyó con un llamado a la acción directa, instando a la población a movilizarse hacia el Congreso el próximo día 8.
El objetivo es rodear el recinto legislativo para impedir cualquier retroceso en la legislación ambiental, reafirmando que la verdadera memoria de Malvinas se honra defendiendo hoy el territorio, el agua y la dignidad de los pueblos frente a cualquier forma de injerencia o explotación.



