Un vistazo en la música de nuestros tiempos frente a la IA y tecnologías emergentes
- RootsLand

- 28 abr
- 2 min de lectura
Redacción Carlos Villa
Amantes de toda la vida de los géneros jamaiquinos por tradición comienzan a cuestionarse si de un tiempo a acá, el papel de la música y la industria han puesto en jaque a la creatividad sin entender el origen real de las canciones.

Con el auge de nuevas tecnologías y el crecimiento acelerado de herramientas que nos permiten facilitar trabajos que hasta hace poco implicaban bastante tiempo y ahora los vemos automatizados en cuestión de segundos, todos los entornos de la vida cotidiana han sido impactados de una forma.
Hemos normalizado tanto la dependencia de recursos tecnológicos y la Inteligencia Artificial que concebir un mundo sin ellos nos parecería imposible, ¿en qué momento pensamos que seríamos capaces de comunicarnos en cuestión se segundos estando a kilómetros de distancia?
La música y la industria del entretenimiento tampoco se han salvado, y algunos procesos han tenido que ajustarse, reinventarse y adaptarse para mantenerse en tendencia sin perder, o arriesgar, lo que originalmente los llevó hacia donde están. Cada vez, son más los intérpretes que se valen de recursos como el autotune para grabar sus voces, incluso el proceso creativo para articular una canción se ve mermado por un “Alexa, escríbeme una canción”.
La sustitución de la mente humana por las tecnologías que pueden hacer lo mismo que nosotros con menor esfuerzo e incluso mejor impacta al pop, al regional y prácticamente a cualquier género, pero el reggae, el sound&system y el dub, así como los demás géneros hermanos del estilo jamaiquino tampoco se salvan.
Sucede que estos géneros por su valor y carga espiritual con el que fueron creados hace unas décadas por Marley y su banda, pierden esa esencia cuando quienes codifican las canciones son un par de algoritmos y no un compositor que crea a base de imaginación, vivencias y cosas reales.
En el caso del dub, que surge a base del remezclar canciones existentes para darles un toque alternativo y algunos ajustes como en tono, disminución de voces y arreglos en instrumentos puntuales como el bajo o la batería, surge en su comunidad, como en la de muchos otros fanáticos, la pregunta de si están entendiendo su origen o solo se trata de una moda que se consume vacía.
Y así como los amantes del dub se plantean esta conversación, los demás géneros también comienzan a cuestionarse el papel de la música en tiempos actuales, ¿lo vemos solo como mera producción, o de verdad entendemos de dónde viene? El arte no ha podido crecer sin el capitalismo, pero ha sacrificado su esencia de solo consumir para producir, y no para disfrutarse esencialmente.
¿Es la música de nuestros tiempos un síntoma de que el capitalismo solo nos orilla a producir desenfrenadamente?



