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Sig Ragga: Una década de fusión y misticismo musical

Redacción Frida

En 1997, en la ciudad de Santa Fe, Argentina, nació una banda que rompería con las convenciones musicales y cautivaría al público con su fusión única de reggae, jazz y elementos progresivos. Esa banda es Sig Ragga, y a lo largo de sus 26 años de historia, han logrado consolidarse como una de las agrupaciones más originales y destacadas de la escena musical argentina.


Sig Ragga, fundada por los hermanos Gustavo "Tavo" Cortés (tecladista y vocalista) y Ricardo "Pepo" Cortés (baterista), junto con Nicolás Gonzalez (guitarrista), se destacó desde sus inicios por su enfoque ecléctico y su compromiso con el arte en todas sus formas. Con apenas 13 y 16 años respectivamente, los hermanos Cortés subieron al escenario con trajes diseñados por ellos mismos, marcando el inicio de una estética visual única que se convertiría en una parte integral de su identidad.


El nombre de la banda, Sig Ragga, es un resultado de la experimentación, fragmentando nombres de ciudades sudafricanas. Inicialmente, se llamaron Sig Ragga Naurú, pero más tarde simplificaron su nombre a Sig Ragga. Su música en sus inicios estuvo influenciada por el rocksteady jamaiquino, y su primer EP, lanzado en 1998, los catapultó a festivales de música ska.


La llegada de Juan José Casals como bajista en el año 2000 marcó un hito en la evolución de la banda. Con esta formación, grabaron su primer LP que incluía éxitos como "Guajira", "Apocalipsis" y "Eclipse". Este último se destacó al formar parte de compilados internacionales en países como España y Francia. Además, ganaron el Primer Premio de Música de la Bienal de Arte Joven en Santa Fe en el 2000.


En 2005, su colaboración con Diego Blanco, tecladista de Los Pericos, marcó un nuevo capítulo en su historia musical. Gracias a esta colaboración, comenzaron a trabajar en su primer álbum homónimo, que finalmente se lanzó en 2009. El álbum, además de contener su característica fusión de estilos, incluyó una canción de autoría de Pedro Aznar, "Lo que has hecho siempre: quererme".


Sig Ragga no solo se destacó en el estudio, sino también en los escenarios en vivo. Participaron en tres ediciones del Pepsi Music en los años 2006, 2008 y 2009, compartiendo escenario con destacados artistas internacionales como Ziggy Marley, Skatalites, y Los Pericos, entre otros.


En 2013, lanzaron su segundo álbum, “Aquelarre", grabado en el estudio Sonic Ranch en Texas. Este álbum contó con la participación de la cantante Ely Guerra y presentó un ecléctico abanico de influencias musicales.


El compromiso de Sig Ragga con la música y el arte en general se refleja en su estética visual única. En sus conciertos, usan túnicas, maquillajes y pinturas diversas para crear un concepto visual cautivante que se fusiona con elementos teatrales y puestas de luces.


Gustavo Cortés, vocalista y tecladista de Sig Ragga, lo resume: "Lo nuestro tiene influencias del reggae porque en un momento de nuestra juventud fue música que nos interpeló muchísimo, y nos dio un gran empuje. Pero siempre escuchamos música de todas las épocas y géneros. Clásica, jazz, rock sinfónico, Beatles, música cubana, europea, africana... la melomanía fue una constante. De hecho, creo que soy más melómano que músico".


Con cuatro álbumes de estudio, numerosos premios y nominaciones, y un impacto duradero en la escena musical argentina, Sig Ragga continúa evolucionando y sorprendiendo a su audiencia. Su historia es un testimonio de la creatividad y la pasión que pueden surgir cuando se trascienden las fronteras musicales y se abrazan múltiples formas de arte. Sig Ragga sigue siendo una fuerza única en la música latina contemporánea, y su legado perdura en su innovadora fusión musical y su compromiso con la expresión artística en todas sus formas.

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