Países Bajos rastrean el origen del THC, CBD y CBC para revolucionar la medicina
- RootsLand

- 5 ene
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Investigadores en los Países Bajos logran reconstruir la historia genética de la cannabis para entender el origen del THC, CBD y CBC. Este avance científico permite desarrollar nuevos fármacos y mejorar la producción biotecnológica de cannabinoides medicinales.
Un equipo de expertos pertenecientes a la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen (WUR), institución ubicada en los Países Bajos, ha conseguido un avance significativo al identificar la trayectoria evolutiva de los componentes químicos más relevantes de la planta de cannabis: el THC, CBD y CBC. A través de un análisis profundo, los especialistas explicaron los mecanismos biológicos que permitieron a esta especie vegetal desarrollar tales compuestos, lo cual proyecta un nuevo horizonte para la creación de medicamentos avanzados.
La investigación, que fue dada a conocer el pasado 26 de diciembre se basó en la reconstrucción de enzimas que existieron hace millones de años. Estas proteínas desempeñan una función esencial en la formación de los cannabinoides, los cuales son moléculas con una alta capacidad bioactiva que despiertan un interés constante en la comunidad científica debido a sus múltiples aplicaciones terapéuticas. Según exponen las fuentes, este trabajo representa la primera evidencia experimental de cómo se formaron estas sustancias en la naturaleza.
Uno de los puntos más destacados del estudio es el proceso de especialización enzimática. En el pasado remoto de la planta, las enzimas no estaban destinadas a una sola tarea, sino que funcionaban de manera generalista, produciendo diversos compuestos de forma simultánea. No obstante, factores como la duplicación genética impulsaron una evolución hacia funciones mucho más específicas. Este cambio permitió que, con el tiempo, la planta pudiera sintetizar de manera individual y eficiente el THC, el CBD o el CBC, marcando la diversidad funcional que observamos en las variedades modernas.
Para obtener estos resultados, los investigadores aplicaron una técnica denominada reconstrucción de secuencias ancestrales. Al estudiar el ADN de ejemplares contemporáneos, los científicos pudieron deducir la composición de las enzimas del pasado, sintetizarlas en condiciones de laboratorio y comprobar su efectividad real. Este procedimiento demostró que la capacidad de la planta para generar estos compuestos es un rasgo que se ha perfeccionado de manera progresiva a lo largo del tiempo.
Desde el punto de vista industrial y médico, el hallazgo de las fuentes tiene implicaciones directas en la biotecnología. Las enzimas antiguas resultaron ser más resistentes y flexibles que las actuales, lo que facilita su inserción en microorganismos como las levaduras para la producción de cannabinoides a gran escala sin necesidad de cultivos tradicionales.
Especial mención requiere el CBC, un compuesto vinculado con beneficios analgésicos y antiinflamatorios. Actualmente, es difícil encontrar plantas con altos niveles de esta sustancia; sin embargo, gracias a este descubrimiento, ahora es posible considerar la creación de nuevas variedades de cannabis diseñadas específicamente para maximizar su potencial curativo. En conclusión, la genealogía bioquímica trazada por este estudio no solo enriquece el conocimiento sobre la evolución vegetal, sino que dota a la farmacología de herramientas innovadoras para tratar diversos padecimientos actuales.







