El festival que convirtió a Tlaxcala en un escenario mundial del ska y el rock
- RootsLand

- 19 mar
- 2 min de lectura
Redacción: Grecia Rodriguez
El Tlaskalita 2026 convirtió a Apizaco en la capital del ska y el rock al reunir a más de 20 mil personas y a varias bandas legendarias como Molotov, Los Auténticos Decadentes y El Gran Silencio.

El Tlaskalita 2026 dejó claro que Apizaco ya tiene un lugar asegurado en el mapa de los grandes festivales de ska y rock en México. El pasado 15 de marzo, el Parque Andén se transformó en un epicentro musical que reunió a más de 20 mil personas, una cifra que superó ampliamente la edición anterior y que confirma el crecimiento de este encuentro. Desde temprano, los asistentes comenzaron a llenar el recinto con la expectativa de vivir una noche que prometía energía, baile y una mezcla de géneros que pocas veces se ven juntos en un mismo espacio.
La fiesta comenzó con grupos que abrieron el camino para lo que sería un maratón musical. La República y Travelers All Stars fueron los encargados de encender los ánimos desde las primeras horas, preparando el terreno para la llegada de las bandas más esperadas. Conforme avanzaba el día, el público se entregó por completo a cada presentación, convirtiendo el parque en una pista de baile improvisada donde el ska dominaba con sus metales y ritmos contagiosos.
El cartel reunió nombres que son pilares del género. Royal Club, Nana Pancha, Maskatesta y los puertorriqueños Negros Vivos hicieron que la multitud cantara cada tema como si fuera un himno. El reggae también tuvo su espacio con Antidoping y la participación especial de Alika, quien se sumó al festival tras la inesperada ausencia de Gondwana. La cantante argentina, reconocida por su fuerza en el género, compartió canciones de su producción más reciente y se ganó la ovación del público, que celebró su incorporación de último momento.
La noche marcó el momento cumbre. El Gran Silencio, Molotov, Sekta Core, Los Auténticos Decadentes, Inspector, Caligaris y Estrambóticos llevaron a cabo un cierre que quedará grabado en la memoria de las personas. Cada banda aportó su estilo, desde el rock hasta el ska, generando una atmósfera que trascendió lo musical. Lo que se vivió fue una comunión entre artistas y público, un sentimiento colectivo que convirtió a Apizaco en un punto de encuentro para miles de corazones que latieron al mismo ritmo.
El Tlaskalita 2026 no solo fue un festival, fue una celebración de identidad y comunidad. La música se convirtió en un puente que unió a desconocidos en abrazos, saltos y coros. El Parque Andén se transformó en un símbolo de lo que significa compartir la pasión por los géneros que comparten la misma energía. El ayuntamiento de Apizaco informó que no hubo ningún accidente, por lo que la experiencia se vivió con tranquilidad y seguridad.



