Cannabis: Qué es, cómo actúa en el organismo y cuáles son sus principales riesgos
- RootsLand

- 23 jul
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Redacción Melody Escobar

El cannabis es una planta que ha acompañado a distintas sociedades durante siglos y que, en los últimos años, se ha convertido en uno de los temas más debatidos en materia de salud pública, regulación y consumo responsable. Aunque suele asociarse principalmente con la marihuana, la planta contiene más de 540 sustancias químicas, entre ellas cannabinoides como el THC y el CBD, dos de los compuestos más conocidos.
El THC es el principal responsable de los efectos psicoactivos del cannabis, es decir, de la sensación de "subidón" que algunas personas experimentan después de consumirlo. El CBD, en cambio, no produce ese efecto y es estudiado por sus posibles aplicaciones terapéuticas. La concentración de ambos compuestos puede variar considerablemente dependiendo del producto. El cannabis puede encontrarse en diferentes presentaciones, desde flores y hojas secas hasta aceites, cápsulas, comestibles, vaporizadores у concentrados. Esta variedad también implica diferentes formas en las que el organismo recibe sus componentes y, por lo tanto, diferentes tiempos e intensidades de efecto.
Uno de los aspectos más importantes es que la experiencia no es igual para todas las personas. La potencia del THC, la cantidad consumida, la frecuencia de uso, la edad, el estado de ánimo y la combinación con alcohol u otras sustancias pueden modificar considerablemente sus efectos. Algunas personas pueden sentirse relajadas, alegres o más sensibles a estímulos como la música y los colores, mientras que otras pueden experimentar ansiedad, paranoia, confusión o incluso ataques de pánico.
El tiempo de duración también depende de la forma de consumo. Cuando se fuma, los efectos aparecen rápidamente y suelen durar algunas horas. En el caso de los comestibles, pueden tardar más en sentirse y prolongarse durante mucho más tiempo, lo que aumenta el riesgo de consumir una cantidad mayor de la deseada. Pero hablar de cannabis también significa hablar de sus posibles riesgos. El consumo frecuente puede generar dependencia y un trastorno por consumo de cannabis, especialmente cuando comienza a edades tempranas. También puede afectar la memoria, la atención y el tiempo de reacción, además de aumentar los riesgos relacionados con la conducción bajo sus efectos.
Entre los peligros asociados al consumo se encuentran los episodios de psicosis, problemas respiratorios cuando se fuma, alteraciones cardiovasculares у complicaciones durante el embarazo. El consumo habitual y prolongado también se ha relacionado con problemas de salud mental y dificultades cognitivas, particularmente en personas que comienzan a utilizarlo durante la adolescencia.
La regulación del cannabis también varía según el país y la región. En Canadá, por ejemplo, el uso recreativo es legal desde 2018 bajo un marco regulado, mientras que el acceso y las condiciones de compra dependen de las leyes provinciales. Ante este panorama, la información y la prevención son fundamentales. Retrasar el inicio del consumo, evitar productos con altas concentraciones de THC, no combinar cannabis con alcohol y nunca conducir bajo sus efectos son algunas medidas que pueden reducir riesgos.
El cannabis no es una sustancia libre de consecuencias ni sus efectos son iguales para todos. Por ello, cualquier decisión relacionada con su uso debe considerar sus posibles beneficios, pero también sus riesgos y la importancia de buscar orientación profesional cuando existen dudas sobre su consumo o impacto en la salud.


